“Dios siempre nos sale al encuentro, pasa por los caminos a veces polvorientos de nuestra vida y, conociendo nuestra ardiente nostalgia de amor y felicidad, nos llama a la alegría… Si permanecemos encerrados en nosotros mismos, en nuestras costumbres y en la apatía de quien desperdicia su vida en el círculo restringido del propio yo, no podremos descubrir la llamada especial y personal que Dios ha pensado para nosotros, perderemos la oportunidad de soñar a lo grande y de convertirnos en protagonistas de la historia única y original que Dios quiere escribir con nosotros” 

(Papa Francisco. Mensaje para la 55 jornada mundial de oración por las vocaciones)

Hoy te invitamos a que descubras la vida sacerdotal y su formación en el Seminario, como un camino en el que puedes cumplir ese proyecto que Dios tiene para tí, en el que puedes realizarte y contribuir a la salvación del mundo

Preguntas Frecuentes

Entre 16 y 25 años.

Ser varón bautizado. Haber terminado el  bachillerato. Óptimo estado de salud. Y sobre todo que se tenga vocación.

Sí, en el Seminario se debe cancelar la matrícula y una mensualidad de febrero a noviembre, ya que se brinda al seminarista el hospedaje, la alimentación, el estudio, entre otros. No obstante, el Seminario busca que el aporte económico no sea obstáculo para que un joven inicie o continúe su proceso, por lo que ofrece la posibilidad de benefactores que ayuden al seminarista.

9 años.  Un año de propedéutico, tres de filosofía, cuatro de teología, y un año de pastoral.

Iniciamos el día con la oración (Laudes), la meditación y la eucaristía, desayunamos, y asistimos a clase toda la mañana. Al medio día oramos (Hora sexta) y almorzamos. Luego tenemos el deporte y el estudio personal en la biblioteca. Según el día tenemos también en la tarde aseo de la casa, conferencia, ensayo de coro, entre otras actividades. A las 6:15 p.m. realizamos la oración de la tarde (Vísperas) y luego tenemos la comida. De ahí tenemos una hora libre y a las 8:00pm realizamos la oración de la noche (completas). Terminada esta oración podemos estudiar o realizar labores pendientes.

Si bien la formación del Seminario requiere el permanecer internos en la casa., se brindan espacios para salir como lo es el miércoles en la tarde, y el domingo después de la eucaristía y el desayuno. También, para visitar a las familias, se dan vacaciones a mitad y a final del año, semejantes a las del calendario escolar.

No se pide superar un puntaje específico, pero si presentar los resultados, para garantizar que se hayan realizado.